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LA MIRADA ENTRENADA DEL ANESTESIOLOGO: SINDROME DEL QT LARGO OCULTO

Creo que desde R1 no me perdía ni un detalle del monitor de ECG como el caso de esta mañana. Antes de que me empiece el síndrome de fatiga visual quiero aprovechar para contaros mis impresiones muy resumidas sobre la consulta de anestesia, el riesgo anestésico, la relación médico paciente y la actuación sobre factores de riesgo, referidos a este caso.

Hace varios meses que pasó. Craneotomía para clipaje de aneurisma de arteria cerebral media en paciente sin AP de interés. Todavía me parece ver  en fase de disección retorcerse esos QRS hasta ver las puntas de la torsade. En dos ocasiones nada menos y la segunda con desfibrilación y RCP. Se acabó la cirugía. Primum non nocere. La paciente recuperada sin secuelas, y en el ECG postoperatorio un intervalo QT prolongado, que no aparecía en el preoperatorio.

Una vez valorada por nuestros compañeros cardiólogos: Síndrome del QT largo oculto.

Esta vez intentaríamos una técnica que anteriormente fracasó en esta paciente: una embolización que, por razones diversas, parece difícil. A veces tengo la impresión de que muchos, muchísimos estudios preoperatorios que realizo son de rutina, pero éste no era el caso. Le informo del riesgo del procedimiento y de las opciones, y noto perfectamente su confianza, demostrada cuando veo su cara y su sonrisa esta mañana.

TIVA, potasio en el límite superior de la normalidad, isoprenalina para FC de 90-100 lpm, junto con 4 g de magnesio han contribuido para que los coils rellenaran completamente el aneurisma sin ninguna incidencia.

Camino de Reanimación me mira y  dice: mi sonrisa no es efecto de la anestesia….es de felicidad.

TERAPIA PUENTE EN PACIENTES ANTIAGREGADOS

Como lo prometido es deuda, os indicamos en el podcast de la antiagregación que haríamos un mayor hincapié en la terapia puente en los casos en los que no hay más remedio que suspender la terapia antiagregante, con el consecuente riesgo de trombosis que ello conlleva si no realizamos una terapia alternativa. En el dilema clínico de riesgo de evento cardíaco/ riesgo de sangrado quirúrgico hay dos grandes pesos en la balanza. Analizamos cómo proceder con el clopidogrel en pacientes de alto riesgo de trombosis para cirugía urgente con riesgo de sangrado, con o sin AAS.

Una consideración importante llegados a este punto es la consideración del riesgo de sangrado de la intervenciones quirúrgicas. En el estudio que vamos a comentar, los autores consideran las distintas cirugías de alto riesgo de hemorragia, pero si consideramos los criterios de la Guía de Práctica Clínica publicada en la REDAR, pertenecerían más bien al grupo de riesgo moderado.

Savonitto, cardiólogo milanés junto a otros cardiólogos italianos realizaron un estudio en fase II en el año 2009 con pacientes con doble antiagregación (clopidogrel y AAS) y que iban a ser sometidos a cirugía urgente (ya sabemos que en el caso de cirugía programada está claro que la actitud correcta es demorar la intervención). En este caso se trataba de intervenciones de riesgo de sangrado moderado (insisto en que los autores consideran aquí un riesgo alto de sangrado) como hemicolectomía, valvuloplastia mitral, bypass aortocoronario, fractura de fémur, cirugía vesical, vitrectomía, histerectomía, nefrectomía, gastrectomía o aneurisma de aorta abdominal.

Todos estos pacientes estaban doblemente antiagregados por tener colocado algún stent fármacoactivo en los primeros 6 meses, o dentro del primer año pero con factores de riesgo como síndrome coronario agudo como indicación del stent, diabetes, insuficiencia renal, disfunción ventricular izquierda severa, cáncer, o colocación anatómica comprometida del stent como tronco principal de la coronaria izquierda, segmento proximal de la descendente anterior o la bifurcación coronaria.

Para minimizar el riesgo de sangrado se suspendió el clopidogrel 5 días antes de la cirugía, mientras que el AAS se suspendió en aproximadamente la mitad de los casos. El último día de suspensión del clopidogrel se iniciaba un tratamiento con tirofibán, un bloqueante de los receptores plaquetarios IIb/IIIa de corta duración de acción y administración intravenosa, a 0,4 µg kg/min iv durante 30 min, seguido de una perfusión continua de 0,1 µg kg/min. Esta dosis se disminuyó a la mitad en casos de insuficiencia renal con aclaramiento de creatinina menor de 30 ml/min.

La perfusión continua de tirofibán se interrumpió 4 h antes de la intervención quirúrgica (8 h en caso de insuficiencia renal). A las 2 horas de finalizar la cirugía, se repetía el mismo protocolo (bolo + perfusión), y se continuaba hasta 6 h después de la reintroducción del clopidogrel.

Esta reintroducción se efectuaba con una carga de 300 mg oral (4 tabletas) en cuanto la vía digestiva estaba disponible, para luego continuar con una dosis diaria de 75 mg. En condiciones ideales (la mitad de los casos), la AAS no era interrumpida en el periodo perioperatorio a dosis de 75-100 mg oral una vez al día. En los casos de no estar disponible la vía digestiva, se utilizaba la intravenosa con acetilsalicilato de lisina a dosis de 250 mg una vez al día.

Interrupción media del clopidogrel: 5 días (3-15).

Duración media del tratamiento con tirofibán: 4 días (3-5).

El aspecto más destacado a pesar de la muestra tan limitada, es que no hubo ningún efecto adverso cardiaco ni tampoco ninguna reintervención por sangrado en el periodo perioperatorio, y es el primer estudio prospectivo que analiza este aspecto.

Una pena no disponer de un grupo control y, por supuesto, de pacientes con alto riesgo de sangrado según el protocolo de nuestra Guía de Práctica Clínica.

MANEJO PERIOPERATORIO DE ANTIAGREGANTES

Como sabéis durante las últimas publicaciones nos hemos centrado en el manejo de los antiagregantes en el perioperatorio de cirugía no cardiaca. Se trata de un tema que ha sido muy debatido hasta la fecha. La publicación de la Guía de la Sociedad Española de Anestesia, Reanimación y Terapéutica del Dolor en Abril de 2011 nos ofrece las pautas a seguir en estos pacientes sin dejar de recomendar una revisión individualizada de los casos y la aplicación juiciosa de los protocolos.

Nosotros vamos a realizar una revisión del tema inspirándonos en la citada guía pero simplificando en la medida de lo posible nuestra exposición para que sea mejor asimilada.

La guía constituye un valioso documento de consenso entre diferentes especialidades (hematología, cardiología, cirugía, traumatología, neurología y medicina interna) como atestigua el hecho de contar con 30 revisores además de sus cuatro autores, la Dra. Pilar Sierra , el Dr. Aurelio Gómez Luque y los Dres. Castillo y Llau. La colaboración multidisciplinar como cita la propia guía, es en ciertos casos la piedra angular de las decisiones perioperatorias sobre la retirada o el mantenimiento de la terapia antiagregante, es por ello que notamos en falta la participación de algunos otros especialistas quirúrgicos como neurocirujanos, oftalmólogos o urólogos que son los responsables del grupo de intervenciones de alto riesgo hemorrágico. Pero al margen de ello, aplaudimos la publicación del trabajo que sin duda ha supuesto un gran esfuerzo para los autores pues hasta la fecha no son muchas las guías de sociedades de anestesia internacional que hayan remitido protocolos sobre el tema.

Al encontrarnos con la frecuente situación de que un paciente esté tomando alguna clase de fármaco antiagregante deberemos de resolver una serie de cuestiones que nos orientarán en la decisión de suspender, modificar o continuar el mismo tratamiento antiagregante hasta el momento de la intervención.

Es lógico conocer qué fármacos antiagregantes está tomando pues la duración de su efecto y el carácter de la anticoagulación difiere mucho de unos a otros.

Se dividen en 4 grupos según su mecanismo de acción:

Inhibidores de la síntesis del Tromboxano A2. Éstos actúan realizando un bloqueo de la cicloxigenasa-1 que impide la síntesis de dicho compuesto y la activación plaquetaria.
Tenemos los que la realizan de forma irreversible: ácido acetilsalicílico (Aspirina, Tromalyt) y el triflusal (Disgren) cuya acción permanece durante 7 días y cuyo tiempo de suspensión previa en situación ideal oscila entre los 2 y los 5 días.
Los que actúan de una manera reversible (AINEs, Ditazol) requieren menor tiempo de suspensión, en general 24 horas o menos.

-Bloqueo del receptor plaquetario P2Y12. La acción de éstos es inhibir de forma indirecta dicho receptor purinérgico impidiendo la acción agonista del adenosín difosfato y bloqueando la agregación plaquetaria. Dentro de este grupo tenemos las tienopiridinas de primera generación como la ticlopidina (Tiklid) y de segunda generación como el clopidogrel (Plavix, Iscover) de mayor perfil de seguridad y de uso más amplio. Existen otras cuya acción es reversible pero de menor difusión. En general su acción es más antiagregante que la del ácido acetilsalicílico y su vida media es algo más larga, se recomienda la supensión total en condiciones ideales durante 5-7 días.

Bloqueo del receptor GPIIb/IIIa. Este grupo actúa inhibiendo una glicoproteina de superficie plaquetaria que es necesaria para la unión de las diversas plaquetas entre sí a través de puentes de fibrinógeno una vez adheridas a la matriz subendotelial. Dentro de este grupo y con acción reversible tenemos el abciximab (Reopro), tirofiban (Agrastat) y epifibatide (Integrilin). Su duracíón de acción oscila entre 12 y 24 horas.

-Incremento del AMPc. Éstos consiguen mayores cantidades de AMPc que inhibe los mecanismos dependientes del calcio implicados en la activación plaquetaria. Podemos encontrar los que consiguen ese efecto por medio de la activación de la adenilciclasa como el epoprosteno, el iloprost o el dipiridamol o los que actúan mediante inhibición de la fosfodiesterasa como el cilostazol. Por sí solos su vida media no supera las 24-48 horas máximo.

Lo siguiente sería preguntarse ¿por qué toma ese paciente el tratamiento antiagregante?, ¿se trata de un tratamiento de prevención primaria o secundaria? ¿Cuál es el riesgo trombótico de dicho paciente?

La prevención primaria sería la prescripción de un tratamiento antiagregante en pacientes con factores de riesgo cardiovascular: diabetes, tabaquismo, hipertensión, edad avanzada o dislipemia. En estos pacientes el fármaco más frecuentemente prescrito es inhibidor de la COX-1 (aas, triflusal).
La prevención secundaria es la prescripción del tratamiento para evitar nuevos episodios cardiovasculares: IAM, ictus isquémico, enfermedad arterial periférica. Estos pacientes y aquellos a los que se realizó una cirugía de revascularización coronaria hace más de 3 meses se enmarcan en el grupo de moderado riesgo trombótico. Si se les ha realizado una reperfusión coronaria percutánea habrá de distinguir si es con un stent convencional o fármacoactivo pues éstos son de alto riesgo a no ser que hayan pasado más de 12 meses desde la implantación.
Los enfermos de alto riesgo trombótico son los anteriores cuando han transcurrido menos de 3 meses desde el episodio o la colocación del stent convencional o menos de 12 meses si el stent es fármacoactivo.

Conviene recordar que el tratamiento antiagregante de la reperfusión coronaria percutánea con stent convencional es de aas+clopidogrel habitualmente el primer mes, permaneciendo luego con aas de por vida. En el caso de los stent fármacoactivos es de aas+clopidogrel el primer año, permaneciendo luego con aas indefinidamente.

En tercer lugar lo que hay que cuestionarse es cuál es el riesgo hemorrágico de la cirugía. Es cierto que los antiagregantes plaquetarios realizan su función y cabe esperar un sangrado mayor en los pacientes que los toman, pero en cirugía ortopédica por ejemplo dicho sangrado no excede como mucho del 50% más con respecto al esperado en pacientes sin antigregantes, por lo que habrá que tener especial cuidado sólo para aquellas cirugías muy sangrantes o en las que la realización de hemostasia sea realmente complicada y vital para el sujeto. Por lo tanto el riesgo hemorrágico es proporcional al sangrado quirúrgico e inversamente proporcional a la capacidad de hacer hemostasia. Así tenemos cirugías de poco, medio y alto riesgo hemorrágico.

Riesgo Bajo: Cirugías que permiten una hemostasia adecuada.
Habitualmente no requieren transfusión.
Un posible sangrado no supone un compromiso vital.
Ejemplos: cámara anterior del ojo, procedimientos dentales, cirugía menor (plástica, endoscópico, ortopédica, otorrinolaringológica (excepto amigdalectomía).
Riesgo Medio: Intervenciones en las que la hemorragia puede incrementar la necesidad de transfusión o reintervención o aquellas de hemostasia difícil.
Cirugía mayor visceral, cardiovascular, ortopédica mayor, amigdalectomía, reconstructiva, urológica endoscópica (rtu).
Riesgo Elevado: La hemorragia puede comprometer la vida del paciente o el resultado de la cirugía.
Neurocirugía intracraneal, cirugía del canal medular, cámara posterior del ojo.

En último lugar habrá que cuestionarse si el tratamiento antiagregante puede comprometer la técnica anestésica. Éste punto es el cuarto por orden de importancia pues generalmente en un paciente podemos realizar más de un tipo de intervención anestésica sin que por ello el riesgo de la intervención aumente considerablemente. El riesgo hemorrágico que supone el tratamiento antiagregante puede contraindicar la realización de anestesia neuroaxial o bloqueos profundos pero eso actualmente se considera válido para los pacientes que toman ticlopidinas pudiendo realizarse de forma segura en presencia de aas. Para otros antiagregantes bastará con la suspensión durante unas pocas horas.

Una vez aclarados esos puntos el árbol decisorio que debemos emplear sería el siguiente:

En el caso de la cirugía de urgencia la suspensión del tratamiento antiagregante incluso en pacientes de bajo riesgo trombótico no debe posponer el inicio de la cirugía si con ello se puede derivar un riesgo para la salud motivado por ese retraso. En los pacientes con medio o alto riesgo trombótico no debería suspenderse si la cirugía no es de alto riesgo hemorrágico. La cirugía de alto riesgo hemorrágico no debería efectuarse hasta pasado el tiempo suficiente en el que el paciente se sitúe en un rango moderado de riesgo trombótico. Si fuera necesario proceder de urgencia en este tipo de cirugías será necesario una evaluación individualizada y multidisciplinar del caso para valorar riesgo hemorrágico vs. riesgo trombótico. En teoría este grupo de pacientes podrían beneficiarse de una terapia sustitutiva en la cual el aas o el clopidogrel se suspendan en favor de antiagregantes de menor duración de acción que puedan retirarse varias horas antes de la intervención ofreciendo a la vez protección antitrombótica sin mayor riesgo hemorrágico, pero lo cierto, es que hasta ahora no hay publicaciones que avalen esta práctica en el campo de la neurocirugía.

Cuando el paciente presente una hemorragia de importancia que presumamos puede ser derivada de dicho tratamiento, se deberá suspender el antiagregante y valorar la transfusión de 1 concentrado de plaquetas cada 5/10 kg o incluso tratamiento procoagulante con desmopresina, ácido tranexámico o factor VII activado recombinante teniendo presente que el riesgo trombótico aumentará.

Para concluir diremos que no se recomienda la realización de ningún test preoperatorio rutinario para monitorizar el efecto de los antiagregantes plaquetarios debido a su baja sensibilidad para predecir el riesgo de hemorragia. Dentro de las existentes es la tromboelastometría la que mayor espectro tiene frente a los diferentes fármacos.

Por último recordar que la sustitución de la terapia antiagregante por heparina no exime del riesgo de complicaciones trombóticas cardiovasculares o cerebrales.

Bibliografía Recomendada:

Sierra, P., Gomez-Luque, A., & Castillo, J. (2011). Guía de práctica clínica sobre el manejo perioperatorio de antiagregantes plaquetarios en cirugía no cardiaca (Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación)(Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación). Rev Esp Anestesiol Reanim. 2011 Apr;58 Suppl 1:1-16.

Niemi, T., & Armstrong, E. (2010). Thromboprophylactic management in the neurosurgical patient with high risk for both thrombosis and intracranial bleeding. Current Opinion in Anaesthesiology, 23(5), 558–563.

Savonitto, S., D’urbano, M., Caracciolo, M., Barlocco, F., Mariani, G., Nichelatti, M., Klugmann, S., et al. (2010). Urgent surgery in patients with a recently implanted coronary drug-eluting stent: a phase II study of “bridging” antiplatelet therapy with tirofiban during temporary withdrawal of clopidogrel. British Journal of Anaesthesia, 104(3).

Guidelines for the Management of Antiplatelet Therapy in Patients With Coronary Stents Undergoing Non-Cardiac Surgery. (2010). Guidelines for the Management of Antiplatelet Therapy in Patients With Coronary Stents Undergoing Non-Cardiac Surgery. Heart, Lung and Circulation, 19(1), 2–10.

Horlocker, T. (2003). Regional anesthesia in the anticoagulated patient: Defining the risks (the second ASRA Consensus Conference on Neuraxial Anesthesia and Anticoagulation). Regional Anesthesia and Pain Medicine, 28(3).

RESPUESTAS MINITEST #16: MANEJO PERIOPERATORIO DE ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS

1º Señale la estrategia más correcta en el manejo perioperatorio de un paciente con un stent coronario fármacoactivo colocado hace 8 meses en tratamiento con AAS y clopidogrel y que va a ser intervenido de colecistectomía laparoscópica por litiasis biliar:

a) Se indica la intervención con la doble terapia por alto riesgo trombótico y bajo riesgo de hemorragia.

b) Se indica la intervención con AAS 100 mg y se suspende clopidogrel.

c) Está indicada la terapia puente sustitutiva.

d) Ninguna es correcta.

Respuesta: d) Ninguna es correcta.

La colocación de un stent fármacoactivo en un paciente cuando ha transcurrido un período de tiempo inferior al año lo sitúa en un alto riesgo de trombosis del stent en caso de retirada del tratamiento antiagregante, y la decisión más acertada es demorar la cirugía hasta que haya transcurrido al menos 1 año, con lo que el riesgo trombótico pasa a ser moderado y en este caso se indica la intervención con AAS 100 mg y se suspende clopidogrel.

2º Respecto a la reintroducción del tratamiento antiagregante es verdadero que:

a) Ha de reintroducirse entre las 6 y las 48 horas tras la cirugía.

b) Su reintroducción marcará la pauta de profilaxis de la TVP.

c) Se reintroducirá cuando esté disponible la tolerancia oral.

d) Todo lo anterior es verdadero.

Respuesta: a) Ha de reintroducirse entre las 6 y las 48 horas tras la cirugía.

Una vez realizada una correcta hemostasia quirúrgica, se ha de reintroducir el tratamienro antiagregante tan pronto como sea posible, preferiblemente en un intervalo que oscila entre las 6 y las 48 horas tras la cirugía, dependiendo del riesgo hemorrágico de ésta.

3º Cuál de los siguientes fármacos no interfiere con la metabolización del clopidogrel

a) Omeprazol.

b) Pantoprazol.

c) Esomeprazol.

d) Ranitidina.

Respuesta: d) Ranitidina.

El clopidogrel es un profármaco que tras su metabolización hepática en el citocromo P450 se convierte en fármaco activo con efecto antiagregante plaquetario. Los inhibidores de la bomba de protones al ser metabolizados también en dicho citocromo pueden disminuir el efecto antiagregante del primero. En general se aconseja evitar su uso en pacientes que reciben un tratamiento con clopidogrel.

4º Cuál de las siguientes afirmaciones es verdadera:

a) AAS contraindica la realización de bloqueo neuroaxial.

b) Triflusal no contraindica la realización de bloqueo nervioso profundo.

c) Ticlopidina no contraindica la realización de bloqueo neuroaxial.

d) Clopidogrel no contraindica la realización de bloqueo nervioso profundo.

Respuesta b) Triflusal no contraindica la realización de bloqueo nervioso profundo.

Triflusal y AAS son inhibidores de la síntesis del tromboxano A2 y las técnicas neuroaxiales o de bloqueo nervioso profundo se consideran seguras en los pacientes que reciben medicación de este grupo. Ticlopidina y Clopidogrel actúan bloqueando el receptor plaquetario P2Y12 y por ahora se considera contraindicado la realización de estas técnicas en los pacientes que los toman.

5º Señale el paciente con mayor riesgo para evento trombótico cardiovascular o cerebral:

a) Paciente con IAM hace 5 meses y fracción de eyección del 30%.

b) Paciente con IAM hace 5 meses y cirugía de revascularización coronaria con triple bypass.

c) Paciente con IAM hace 5 meses e implantación de tres stents convencionales.

d) Paciente con IAM hace 14 meses e implantación de tres stents fármacoactivos.

Respuesta: a) Paciente con IAM hace 5 meses y fracción de eyección del 30%.

Los pacientes que han sufrido un IAM o Ictus y que permanecen con complicaciones (fracción de eyección baja, DM) se consideran de alto riesgo durante los primeros 6 meses. En ausencia de complicaciones pasan al grupo de riesgo moderado a los tres meses. Los pacientes con un stent convencional permanecen en el grupo de alto riesgo durante 3 meses en ausencia de complicaciones. La implantación de un stent fármacoactivo hace más de 12 meses es un factor de riesgo moderado. Conviene recordar que a los pacientes con riesgo alto de evento trombótico cardiovascular o cerebral no se les debe intervenir salvo caso de urgencia.

MINITEST #16: ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS

En este minitest nos vamos a centrar sobre el manejo perioperatorio de antiagregantes plaquetarios. Una circunstancia que sin duda estamos acostumbrados a tratar en nuestra práctica diaria. Esperamos que estas preguntas os sirvan de entretenimiento. Como sabéis próximamente publicaremos las respuestas correctas que serán visibles por aquellos que estéis registrados en la web. Un saludo.

1º Señale la estrategia más correcta en el manejo perioperatorio de un paciente con un stent coronario fármacoactivo colocado hace 8 meses en tratamiento con AAS y clopidogrel y que va a ser intervenido de colecistectomía laparoscópica por litiasis biliar:

  1. Se indica la intervención con la doble terapia por alto riesgo trombótico y bajo riesgo de hemorragia.
  2. Se indica la intervención con AAS 100 mg y se suspende clopidogrel.
  3. Está indicada la terapia puente sustitutiva.
  4. Ninguna es correcta.

2º Respecto a la reintroducción del tratamiento antiagregante es verdadero que:

  1. Ha de reintroducirse entre las 6 y las 48 horas tras la cirugía.
  2. Su reintroducción marcará la pauta de profilaxis de la TVP.
  3. Se reintroducirá cuando esté disponible la tolerancia oral.
  4. Todo lo anterior es verdadero.

3º Cuál de los siguientes fármacos no interfiere con la metabolización del clopidogrel:

  1. Omeprazol.
  2. Pantoprazol.
  3. Esomeprazol.
  4. Ranitidina.

4º Cuál de las siguientes afirmaciones es verdadera:

  1. AAS contraindica la realización de bloqueo neuroaxial.
  2. Triflusal no contraindica la realización de bloqueo nervioso profundo.
  3. Ticlopidina no contraindica la realización de bloqueo neuroaxial.
  4. Clopidogrel no contraindica la realización de bloqueo nervioso profundo.

5º Señale el paciente con mayor riesgo para evento trombótico cardiovascular o cerebral:

  1. Paciente con IAM hace 5 meses y fracción de eyección del 30%.
  2. Paciente con IAM hace 5 meses y cirugía de revascularización coronaria con triple bypass.
  3. Paciente con IAM hace 5 meses e implantación de tres stents convencionales.
  4. Paciente con IAM hace 14 meses e implantación de tres stents fármacoactivos.

ESTADÍSTICAS MINITEST #15: BLOQUEO NEUROMUSCULAR

Os dejamos la estadística de acierto de los participantes en el test anónimo de Bloqueo Neuromuscular. Enhorabuena a los que controláis en profundidad el tema porque a juzgar por el número de participantes con tres o más aciertos, sois pocos.

Podcast 24: Manejo perioperatorio de antiagregantes plaquetarios

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Bibliografía recomendada:

Sierra, P., Gomez-Luque, A., & Castillo, J. (2011). Guía de práctica clínica sobre el manejo perioperatorio de antiagregantes plaquetarios en cirugía no cardiaca (Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación)(Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación). Rev Esp Anestesiol Reanim. 2011 Apr;58 Suppl 1:1-16.[/fusion_text][/two_third][fullwidth background_color=»» background_image=»» background_parallax=»none» enable_mobile=»no» parallax_speed=»0.3″ background_repeat=»no-repeat» background_position=»left top» video_url=»» video_aspect_ratio=»16:9″ video_webm=»» video_mp4=»» video_ogv=»» video_preview_image=»» overlay_color=»» overlay_opacity=»0.5″ video_mute=»yes» video_loop=»yes» fade=»no» border_size=»0px» border_color=»» border_style=»» padding_top=»20″ padding_bottom=»20″ padding_left=»» padding_right=»» hundred_percent=»no» equal_height_columns=»no» hide_on_mobile=»no» menu_anchor=»» class=»» id=»»][separator style_type=»none» top_margin=»» bottom_margin=»» sep_color=»» border_size=»» icon=»» icon_circle=»» icon_circle_color=»» width=»» alignment=»» class=»» id=»»][fusion_text] [/fusion_text][separator style_type=»none» top_margin=»» bottom_margin=»» sep_color=»» border_size=»» icon=»» icon_circle=»» icon_circle_color=»» width=»» alignment=»» class=»» id=»»][/fullwidth]

VUELOS DE LARGA DURACIÓN Y RIESGO DE TROMBOSIS VENOSA

Supongo que como a mí, a muchos de vosotros alguna vez os han consultado acerca de la estrategia a seguir sobre la tromboprofilaxis en viajes en avión de larga duración, es decir, mayor de 8 horas. Aunque ya estamos en Septiembre y a muchos de nosotros nos toca esperar a las próximas vacaciones, os resumimos las principales recomendaciones para los afortunados que se irán de vacaciones en septiembre.

Medidas generales a tener en cuenta para vuelos de duración superior a 8 horas:

Evitar la ropa demasiado ceñida especialmente alrededor de las piernas o la cintura, mantenerse bien hidratado a lo largo de todo el viaje y realizar contracciones frecuentes de la pantorrilla (Recomendación grado 1C).

Si además están presentes factores de riesgo para desarrollar una trombosis venosa, como tener más de 70-75 años, haber padecido una trombosis venosa profunda anteriormente, una cirugía reciente, tener un cáncer diagnosticado, sufrir una paresia o parálisis en alguna pierna, obesidad, tabaquismo, accidente cerebrovascular isquémico, embarazo o tratamiento con estrógenos, síndrome nefrótico, insuficiencia cardíaca, etc, entre otros, entonces, en este caso, además de las medidas generales arriba expuestas, debemos considerar una tromboprofilaxis activa, con dos posibilidades:

La primera es la utilización de medias elásticas de compresión que incluyan la rodilla y que ejerzan una presión en el tobillo de 15 a 30 mmHg (Recomendación 2C);

La otra posibilidad es la inyección subcutánea de una sola dosis de heparina de bajo peso molecular administrada antes de la salida del vuelo (Recomendación 2C).

Por último, sólo añadir que la utilización de aspirina como tromboprofilaxis en vuelos de larga duración no está recomendada.

Feliz vuelo.

Bibliografía recomendada:

Hirsh et al. Antithrombotic and thrombolytic therapy: American College of Chest Physicians Evidence-Based Clinical Practice Guidelines (8th Edition). Chest (2008) vol. 133 (6 Suppl) pp. 110S-112S

LAS CUERDAS VOCALES BAJO LARINGOESTROBOSCOPIA

Navegando por internet me he encontrado un vídeo muy interesante sobre una fibroscopia de las cuerdas vocales…bien, ¿y qué? os preguntaréis, sin duda habéis visto muchas cuerdas vocales a estas alturas bien mediante laringoscopia o fibroscopia, pero lo que hace particularmente bueno el vídeo es que en realidad no es una técnica de fibroscopia como la que estamos acostumbrados a ver los anestesiólogos. Es una videoestroboscopia (no leas esto es voz alta si estás comiendo…es peligroso para tu salud). La estroboscopia es una técnica desarrollada en 1829 por Simon von Stampfer (…bebe agua) y consiste en la iluminación de un objeto móvil con ráfagas de luz a una frecuencia similar a la que el objeto se mueve u oscila, resultado de lo cual el objeto parece inmóvil a la vista. Esto es especialmente útil para el estudio de objetos que vibran, como las cuerdas vocales, de tal modo que se aprecian detalles que no se pueden observar con una técnica convencional, como la fibroscopia. La laringoestroboscopia es usada por los otorrinolaringólogos (…te gusta el riesgo eh) para el estudio de disfonías por lesiones vocales (pólipos, quistes…) que pueden resultar similares bajo una visión convencional.

Sin más aquí tenéis el video, que a juzgar por el número de visitas (más de 113 millones) resulta de lo más curioso.

Error en reproductor de Youtube: falta el identificador del video