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RELATO DE UNA JEFATURA DE GUARDIA



Me avisa esta tarde el supervisor de guardia por un problema con 2 pacientes «problemáticos». Hay pendiente de ingreso una mujer con indicación de aislamiento por parte de traumatología, y la única posibilidad es desocupar una habitación de la 6ª planta y convertirla en habitación individual de mujer. Tras comunicar a los dos pacientes que tienen que trasladarse a una nueva habitación de tres camas, y no llegar a un acuerdo con el tercer paciente de la nueva habitación en lo que al aire acondicionado se refiere, optan por volver a la habitación.

Me persono en la habitación y tras la pertinente información, les invito a abandonar la habitación y trasladarse a su nueva ubicación. Tras acalorada discusión por su parte, les explico nuevamente que tienen que abandonar la habitación o me veré obligado a informar a las autoridades, y les invito a entrar en razón. Uno de ellos accede (eso sí, quiere aire acondicionado a su gusto en la habitación) pero el otro sujeto pasa a relatarme su curriculum, destacando una amplia rotación externa por la cárcel, así como otros méritos como que tiene SIDA y que a él la policía y la guardia civil le……y esto último no lo entiendo bien porque no vocaliza adecuadamente. Supongo que sospecha que no le escucho bien y se acerca a mi persona para continuar la conversación. Quedo en mi sitio impresionado por su curriculum y le invito a sentarse, bajar el el tono de voz y comunicar eso mismo a la autoridad competente con la que me pienso presentar en breve en la habitación para desocuparla.

Por fin el acompañante (de fenotipo similar) me asegura que abandonarán la habitación, que compruebo que sucede en breve.

Bueno, y con esta despedida empiezo mis vacaciones.

Dedicado a los jefes de guardia del verano, especialmente en provincias calurosas como la nuestra.

Y ya sabéis, lo de las habitaciones individuales está ya desfasado. Ahora toca aire acondicionado individual…

Un abrazo para todos.

2 Comentarios

  1. A veces nuestro trabajo se vuelve difícil cuando hay que lidiar con sujetos así. Es entonces cuando me acuerdo de las sabias palabras de mi admirado maestro…y no, no me refiero a Marañón.

    ¡Vamos alégrame el día!

  2. Hombre, tampoco hay que ponerse así…al final no llegó la sangre al río..
    Por cierto, que me encantan sus películas

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