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VACACIONES DE UN ANESTESISTA

Hace un tiempo publiqué un post titulado «El anestesista es tu ángel de la guarda en quirófano», después de estas pasadas vacaciones veraniegas puedo decir que también lo es fuera.Cuando llegan las vacaciones de verano lo último que quiere un anestesista es pensar en el trabajo, pretende dejar el disfraz de médico estresado en la puerta del quirófano, pero en mi caso este año no fue así.

Mi mujer y yo programamos a última hora las vacaciones, decidimos irnos a Tenerife como ya hemos hecho otros años a casa de unos primos míos (que gorrones…¿verdad?) y luego a la vuelta hacernos un viajecito por París. La mala suerte me acechaba desde la hora en la que mi mujer hizo las reservas de los billetes para París y me dijo…

-¿Pongo Dr. Rodríguez?…se puede seleccionar DR, SR..

-Pon Sr., no quiero que en medio del viaje me localicen en mi propio asiento para atender un neumotórax…(risas)

-Yo pongo Dr.

-Bueno haz lo que quieras.

El caso es que fuera de la broma , estando en el Ferry que lleva desde Tenerife a la Gomera suena por el altavoz…

-Si hay algún médico a bordo por favor acuda al bazar.

Mi mujer y mis primos que viajaban conmigo me miraron.

(Eyy que pensaba irrr…)

Me dirijo al bazar donde había ya otro médico (deduje que lo era luego)

-¡Acompañenme!..dijo la azafata.

Nos llevó a la popa donde un señor estaba tirado en el suelo rodeado de gente. Al llegar estaba recuperando la consciencia y a juzgar por la relajación de esfínteres y por lo que dijeron sus compañeros, se estaba recuperando de una crisis comicial. Me acerqué a él le pregunté y respondía algo confuso. Le tomé el pulso y pedí un tensiómetro (afortunadamente había…) mi mujer que me acompañaba y es enfermera le tomó la tensión mientras.

-120/80…

-Estupendo ( ¿no se la habrá inventado?..jeje)

En esto estaba cuando se nos acercó otro hombre.

-Yo soy médico y ¿éstos?, (le preguntó a mi mujer)

-Él es anestesista, el otro caballero no sé (el otro caballero no decía ni mu, parecía un mirón en una jugada de póker).

-Ah anestesista, ¡qué bien! , como yo soy pediatra me voy, yo sólo venía por si era un niño.

Yo pensaba:  joder, en su momento lo fué…¡no puede haber cambiado tanto!

Total que viendo la situación estable les dije que le pidieran una ambulancia para que lo esperara a la llegada del ferry.

Al llegar a donde estaban mis familiares les conté lo sucedido y le dije a mi primo…¡qué suerte tienes de ser piloto!

Estando allí en Tenerife a mi mujer la llamaron que su abuela estaba en el hospital, le había dado un infarto y estaba grave. Al regreso fuimos al hospital, estaba recuperándose pero el pronóstico era feo porque apenas podía comer sin que le repitiera una angina. Decidieron hacerle un cateterismo para lo cual había que trasladarla a Granada. Mi mujer y yo nos fuimos y esperamos la ambulancia en el hospital. Al llegar la pobre abuela estaba acusando el viaje en la camilla y con la bomba de nitro y morfina cerradas (que gran idea!).

Nos subimos con ella a la planta y al llegar a la habitación dos celadores y una enfermera ayudaron a pasarla.

-Déme los sueros, yo los cuelgo…(le dije a la enfermera)

En ello estaba cuando al pasarla con el rulo, dice la paciente:

-Me están dando ganas de vomitar.

-Vomite ud. hacia allá (que hacia acá estoy yo…)

La mujer no llego a dar una arcada, se puso morada y dijo su nieta:- ¡Leches, que se ha parado mi abuela!.

Pues era verdad, el cuadro no dejaba lugar a dudas. El cuadro era eso un cuadro, dos celadores empujando a la señora para pasarla a la cama y una enfermera mirando desde los pies de la misma…y yo reconozco que durante unos segundos se me pasó por la mente el viaje a París (Au revoir France). Pero una voz me sacó del trance…

-Martín ponte a la cabecera y ventila (dijo mi mujer, y obedecí sin rechistar, no por ser enfermera si no por ser mi señora..jeje).

Ella saltó como un gato sobre su abuela y empezó el masaje…y yo reaccioné:

-A ver un ambú, un güedel y el carro de parada.

Los presentes estaban aún un poco chocados…

-Venga que soy anestesista, rápido…

Obedecieron y trajeron todo, para entonces ya había desmontado el cabecero y estaba tratando de sacarle la dentadura a la abuela, que no si por el precio de la misma o por el trismus premortis, no salía.

Empecé la ventilación y sin duda la efectividad del masaje hizo que al minuto de la reanimación la abuela reaccionara….

-Natividad , me oye? ¿Cómo está?

-Sí. Bien, yo estoy bien.

Al día siguiente le hicieron el cateterismo, un par de stents  y la abuela ya está dando brincos por la serranía de Cazorla.

…Por cierto en el avión no me necesitaron, menos mal.

1 Comentario

  1. Yo no solo procuro que nadie sepa que soy médico en los viajes, sino que cuando me presentan a alguna pareja nueva, tampoco le digo que soy anestesista, porque si no nadie te libra de estar toda la noche hablando de la epidural.

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