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TABACO Y ANESTESIA

El hábito de fumar es perjudicial para la salud y puede tener serias implicaciones con la anestesia con un aumento significativo del riesgo.

De aproximadamente 4000 sustancias que contiene el humo del tabaco, algunas son farmacologicamente activas, otras antigénicas, así como citotóxicas, mutagénicas y cardiogénicas.

La nicotina aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca.  Después de fumar 1 cigarrillo, la respuesta de aumento de la presión arterial dura unos 30 minutos.

El monóxido de carbono es otra sustancia del humo del tabaco que también afecta al sistema cardiovascular. Se combina en la sangre con la hemoglobina para formar carboxihemoglobina, provocando una menor disponibilidad de oxígeno por parte de los tejidos. Además, valores altos de carboxihemoglobina pueden provocar arritmias cardíacas durante la anestesia.

El humo del tabaco aumenta las secreciones de moco y la tendencia a la hiperreactividad laríngea y bronquial. En general, el riesgo de padecer complicaciones respiratorias durante la anestesia es casi el doble en fumadores que en no fumadores. En el caso de que además se asocie obesidad, el riesgo se multiplica por 6.

Además, la nicotina ejerce su acción farmacológica en los mismos receptores donde actúan fármacos utilizados en la anestesia general para lograr la parálisis muscular, lo que puede provocar diferencias en las dosis requeridas de bloqueantes neuromusculares.

ES MUY IMPORTANTE DEJAR DE FUMAR ANTES DE LA ANESTESIA:

8 SEMANAS antes de la cirugía las secreciones bronquiales empiezan a disminuir hasta la normalidad y se dismInuye el riesgo de sufrir complicaciones respiratorias

NO FUME nada al menos 12 HORAS antes del cirugía, tiempo suficiente para eliminar el monóxido de carbono y evitar los efectos indeseables de la carboxihemoglobina.