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EL ANESTESISTA ES TU ÁNGEL DE LA GUARDA EN QUIRÓFANO

 

Slawjek Krajniesky
Slawjek Krajniesky

 

 

Ya he mencionado en algunas ocasiones el paralelismo que existe entre la anestesia y volar en avión. El anestesista tiene una misión similar a la de un piloto que conduce el avión de un aeropuerto a otro. Vamos a desgranar en que se asemejan y cúal es el cometido del anestesiólogo en el quirófano.El proceso quirúrgico supone una agresión al organismo. Nuestra naturaleza nos ha dotado de una serie de eficientes mecanismos para luchar y sobreponerse a las agresiones externas. Es evidente que una intervención quirúrgica enfrenta a nuestro cuerpo a una serie de incidentes que el organismo interpreta como una amenaza para la vida. ¿Se diferencia en algo una puñalada en el abdomen de una apendicectomía?. Básicamente sólo en 2 cosas:

-El cirujano realiza la intervención con un fin noble, que es la pretensión de curar, tratar o paliar una situación que previamente perjudica nuestra salud. Dado que el fin es protector la intervención la realiza bajo unos conocimientos y una técnica que trata de lesionar en lo más mínimo los tejidos y los órganos. Aún así nuestro organismo lo interpreta exactamente igual que la agresión que supondría una laceración provocada por el cuchillo de un desaprensivo.

-La anestesia es la segunda gran diferencia entre ambas situaciones. Sin anestesia el organismo pondría en marcha una cascada de mecanismos de defensa (el más efectivo es la huida) que conllevan un estrés para nuestros órganos y que sin la ayuda de la anestesia haría casi imposible la realización de la operación. Antes del invento de la anestesia, los cirujanos se distinguían especialmente por su rapidez, su habilidad era tal que podían realizar una amputación de miembro inferior con casi un solo corte. En aquellos tiempos se conocía muy bien el nombre de los cirujanos que te intervenían (vamos que no se te olvidaba fácilmente).

Ya he mencionado que la anestesia se considera uno de los grandes inventos del pasado siglo (aunque realmente se descubrió en el s.XIX). La anestesia posibilita al paciente salir de su habitación para llegar al quirófano, pasar por él, resolver el problema quirúrgico y volver de nuevo a la habitación sin haber sido consciente del proceso en sí. ¿No es maravilloso?. Es por tanto como volar, uno se sube en un aeropuerto y se baja en otro a miles de kms, habiéndolos recorridos sin ser consciente de que la navegación aeronáutica es un gran invento pero que evidentemente nos expone a un riesgo, el de estrellarnos. 

El anestesiólogo al igual que el piloto será el encargado de que hagamos el viaje en las mejores condiciones «atmosféricas» posibles, evitando las turbulencias que sin duda pueden surgir durante la intervención. Tratará de devolvernos al aeropuerto en la mejor situación, sin ser conscientes de que realmente ha pasado en nuestro cuerpo. Para ello al igual que el piloto necesitará formarse durante un gran número de años, en fisiología y farmacología entre otros, para encontrar el medicamento o la actuación apropiada en cada circunstancia. Es por tanto como un ángel de la guarda que nos velará mientras dormimos y nos dará un suave toque en el hombre cuando haya terminado todo para que despertemos de nuestros dulces sueños. Así es en una gran mayoría de los casos, en otros el viaje no es tan placentero porque no lo son las circunstancias externas. Si por mor de nuestra condición y de la intervención a los que nos sometemos tenemos que atravesar una tormenta bajo nula visibilidad, nuevamente el anestesiólogo tomará los mandos del avión para que no pueda ocurrir como dice el chiste:

-¿Que te ha dicho el cirujano?

-Que la intervención ha sido un éxito pero que papa se muere.

De qué sirve conectar anatómicamente a la perfección dos fragmentos de hueso roto si para ello la intervención nos somete a un prolongado estrés que pone en riesgo nuestra vida. La anestesia es tan magnífica que ha permitido a los cirujanos relajarse en cuanto a la rapidez y buscar la perfección en el resultado, por desgracia a veces lo hacen despreciando el sufrimiento que para el paciente puede suponer prolongar extremadamente el acto quirúrgico. Otra frase quizás ofensiva pero a veces real es que desde que existe la anestesia cualquier inútil puede ser cirujano. Evidentemente es una exageración pero uno se da cuenta de que según avanza la ciencia anestésica, los cirujanos despreocupados por el tiempo quirúrgico son más. Yo soy muy exigente con mi trabajo y creo que también con el de los cirujanos, yo entiendo que la perfección también conlleva rapidez.

Seguiré profundizando más adelante en cual es la verdadera labor del anestesiólogo en quirófano, porque es mucho más que meter un tubo en la boca.

*Recuerdos Pablo, estarás volando en tu 320 a algún lugar del mundo, pilotando entre tus manos las vidas de más de un centenar de personas que nos subimos en un avión sin preguntarnos ¿como leches se eleva esto en el aire…con lo que pesa?

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