CLAUSTROFOBIA


6:30 AM.
Apenas he conciliado el sueño… han pasado solo 30 minutos de la última vez que miré el odioso despertador.Desafiante con su incesante discurrir numérico.Implacable, con su centelleante pantalla tiñendo de roja la oscuridad de mi cuarto. Sé que es una operación sin importancia, al menos eso me ha dicho mi cirujano, es simplemente una biopsia renal.Desde hace años vengo padeciendo de quistes en mi riñón derecho, por desgracia, el problema ha ido a más y ahora necesitan estudiar al microscopio la evolución de la enfermedad. No debería temer nada, la medicina ha evolucionado mucho… hace poco ví en la tele, que se separaron con éxito a dos hermanas siamesas unidas por su cabeza. Mi cirujano me ha dicho que es una operación sencilla, que solo se trata de extraer una pequeña porción de tejido y que salvo complicaciones no debo temer por mi riñón.
Cuando salí de la consulta , me hizo una última observación..
-¡Tranquilo Joaquín, si acaso pierdes ese riñón siempre te quedará el otro.. jeje!.
Recuerdo que no me hizo ninguna gracia el chistecito, ¡en ese momento debía haberme cambiado de médico!.. pero mi familia me recordaba la afamada reputación como urólogo que tenía, y pasé por alto su pésimo sentido del humor.

La hora de partir ha llegado, me levanto de la cama y me cepillo los dientes, sé que no debo beber nada hasta después de la operación, pero mi estómago parece olvidarlo. Me ducho y me visto. Cojo lo necesario para pasar el día de hoy en el hospital, mis gafas, un libro, mi bolsa de aseo, una muda .. no sé algo olvido..¡seguro!. Bajo las escaleras y me introduzco en el coche, conduzco poco más de 20 minutos hasta la llegada al hospital. En recepción me adjudican una cama, me acompaña una celadora hasta mi habitación,¡algo bueno tiene que tener ser de compañía!.

Una vez dentro de mi habitación una enfermera me facilita un pijama y espera pacientemente hasta que me vista. Cuando lo he hecho, se sienta a mi lado y me descubre el brazo.Me sugiere que me relaje , mientras me dirige amenazadoramente una aguja hacia el dorso de mi mano. Trato de no mirar pero noto como el acero traspasa limpiamente mi piel y se introduce en el subcutáneo.

– He terminado…(me dice). Bueno parece que no me ha hecho demasiado daño.

-Ahora le colocaré un suero con un ansiolítico para que se tranquilice antes de bajar a quirófano.

Al minuto vuelve con el suero prometido, el ritmo es rápido y poco a poco percibo que la habitación comienza a girar a mi alrededor. Los párpados me pesan y comienzo a entrar en un dulce sopor… pero no dura mucho. Me despierta el golpe del cabecero de la cama contra la puerta del ascensor. Un fornido celador de perlada sonrisa me saluda con un gesto , casi burlesco diría.

El ruido de las ruedas al girar se me antoja hipnótico y nuevamente vuelvo a abrazar el sueño. Me deposita en una sala, una estancia amplia y luminosa, al abandonarme recuerdo oírle decir algún piropo a las enfermeras…

-Ay José tu siempre igual…. le replican.

En la nebulosa de mi sueño parezco entrever una silueta que me es familiar, es mi cirujano, me dice que esté tranquilo y que todo está preparado para mi intervención. Apenas logro oír como le llama a voces al anestesista para que acuda al quirófano…-Vamos Luis no tenemos todo el día, el paciente ya está aquí.

Otro celador, al que no llego a identificar bien , empuja mi cama hacia el quirófano. Me pregunto que será lo que me puso la enfermera en el suero, porque me gustaría tener un par de reservas en mi casa, para las noches difíciles. Al llegar junto a la mesa de operaciones, el celador me sujeta bajo las piernas y el cuello, y en volandas y sin demasiado esfuerzo, me deposita encima.
Las luces del quirófano me ciegan, parece un interrogatorio, una figura a contraluz, que no toma la molestia de presentarse, me dirige una mascarilla hacia la cara, mi primera reacción es apartarla, pero sin mucha diplomacia la coloca de nuevo sobre mí y me explica que aquello es oxígeno y que me vendrá bien respirarlo antes de la anestesia.

Comienzo a respirar, al principio agobiado, por el olor a goma de la mascarilla, luego consigo adaptar mis respiraciones y noto un fluir de aire fresco inundando mis pulmones…es agradable, muy agradable. El sueño se va a apoderando de mí poco a poco, lentamente el sopor se hace más profundo y una sensación de pesadez me invade…una pesadez agradable que no me impide para nada respirar, diría,que levanto mi tórax sin esfuerzo, como si no tuviera ni que preocuparme por el más mínimo ejercicio, ni la más mínima contracción de mis músculos, salvo los latidos de mi corazón.

Hmmm…. es muy agradable…es algo así como estar tumbado en la hierba fresca en plena primavera, cuando el sol calienta lo justo como para no quemar ni pasar frío. Los segundos se me antojan eternos..pero…¡algo pasa!…..a pesar de estar plácidamente tumbado, soy plenamente consciente de que estoy en la mesa de operaciones. Un momento…..-¿Esto es así?…..-No lo sé….(me respondo)…nunca estuve anestesiado. Pero a la par, la sensación previamente agradable de estar ingrávidamente suspendido de la nada (sin preocuparme siquiera por respirar), se ha convertido en una sensación claustrofóbica de estar preso de mi propio cuerpo.
Bueno, ya es suficiente, quiero salir de aquí, lucho por abrir mis ojos pero es inútil, no puedo ver, sin embargo soy capaz de percibir murmullos a mi alrededor, murmullos que se hacen más claros conforme pasan los segundos…

-Dr. le hemos preparado una caja de biopsia..¿será suficiente?….-Si, no creo que necesitemos más…(oigo decir a mi cirujano).

Estoy claramente despierto , y esta panda ¿no se da cuenta?, ¿donde está el incompetente del anestesista?…¿es que no sabe hacer su trabajo?….aún estoy formulándome esas preguntas cuando noto cláramente el frío antiséptico derramarse sobre mi vientre. Aún no he superado la sorpresa, cuando soy consciente de algo que aún agita más mi ansiedad….

-¡Ese no es mi lado derecho!. Dios…esto parece una broma macabra, ¡me van a operar de mi riñón sano!.

Lucho denodadamente por liberarme de las correas que aprisionan mis brazos, al principio no logro moverme, pero tras varios esfuerzos…consigo mover un dedo de mi mano izquierda..sigo intentándolo, parece que consigo mover algo más, necesito salir de aquí y no me queda tiempo, oigo preparar el instrumental…¡tengo que escapar!……..
-Luiiiiisss…el paciente se mueve….¿no puedes hacer algo?
-Si, perdón, se me olvidó poner el sevo….ya podeis seguir…

Despierto… no se muy bien donde estoy….ah si..reconozco mi almohada…estoy en casa. Menuda borrachera cogí anoche…me duele la cabeza muchísimo, trato de levantarme, pero la cabeza me pesa, uffff….no vuelvo a beber. Me río de mí mismo, porque siempre digo lo mismo, no vuelvo a beber, no vuelvo a fumar…jejeje. ¡Dios que colocón!…creo que seguiré durmiendo.

Una mano se posa en mi hombro…vuelvo a abrir los ojos, pero veo borroso, no distingo bien…..

-Joaquín…ya estás operado…lamentablemente hemos tenido un problema en la intervención y tu riñón sangró,tuvimos que extirparlo, lo hemos mandado a analizar, pero no te preocupes, te queda otro y se puede vivir perfectamente con un riñón.

 

P.D: Tranquil@, estas cosas no pasan en el seguro…¿o sí?

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