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ANESTESIA Y ELECTROSHOCK

 

Algunas enfermeras dan mucho miedo

 

 

A pesar del negativo concepto que la sociedad en general tiene de la TEC (Terapia Electro-Convulsivante) ésta sigue siendo una herramienta efectiva dentro del tratamiento de las enfermedades mentales graves.En 1975 Milos Forman dirigió una película que pasará a los anales de la filmografía por su crudeza y su bien elaborada realización. En ella un personaje interpretado por Jack Nicholson es internado en un centro psiquiátrico. Su intención de aprovecharse de sus adecuadas capacidades mentales, choca con el personaje de una enfermera jefe que lo reduce hasta convertirlo en poco menos que un vegetal valíendose de tratamientos farmacológicos, electroshock e incluso lobotomía. La película describe una situación por entonces habitual, la de realizar tratamientos agresivos en pacientes psiquiátricos para reducir su ansiedad y agresividad aunque fuese a costa de destruir su voluntad. Sin profundizar en el tema de la mala aplicación que se hizo de estas terapias en el siglo pasado (algunas de ellas afortunadamente abolidas) hablaremos un poco de la TEC y de lo que la anestesia aporta en este campo para hacer su uso más seguro y confortable para el paciente.

La TEC es una técnica utilizada hoy en día. Contrariamente a lo que se piensa, sus indicaciones aunque muy restrictivas siguen teniendo plena vigencia. Consiste como es conocido en la aplicación de una descarga eléctrica a través de unos electrodos que se sitúan en la region temporoparietal de tal modo que la descarga atraviesa el tejido cerebral de un lado a otro del cráneo. Parece que esta descarga actuaría a nivel cerebral provocando una liberación de neurotransmisores y sensibilizando los receptores para los mismos. Actualmente se constituye en una terapia aplicable a ciertos casos de depresión mayor, trastorno bipolar y esquizofrenia, en los que el resto de terapias no se muestran eficaces…son casos denominados refractarios. Aunque yo no soy psiquiatra, parece que el resultado es óptimo en un gran porcentaje de casos. Sin entrar en detalles de por qué es eficaz, cosa que al parecer no está del todo clara, os revelaremos que provoca esta descarga en el organismo y por qué se administra actualmente bajo anestesia.

La descarga que se administra se aplica en dosis mínimas eficaces, pero aún así no está exenta de riesgos. Aunque sería raro que dicha descarga tuviera consecuencias cardiológicas, es necesario la monitorización del electrocardiograma para evitar consecuencias desagradables. Así mismo la descarga si se aplicara en vivo aún a pesar de que provocaría la inconsciencia inmediata produciría una contracción muscular generalizada que podría incluso dar lugar a lesiones del tipo de fracturas múltiples o arrancamientos de hueso. Por ello y para evitar que la pérdida de consciencia pueda acarrear una depresión respiratoria o lesiones bucales (podrían morderse la lengua) se aplica anestesia general en estos pacientes. Los hipnóticos impiden que el paciente esté consciente en el momento de la terapia y los relajantes musculares evitan la contracción involuntaria de los músculos al paso de la corriente. Una vez aplicada el paciente despierta suavemente en varios minutos sin tener recuerdo ni su cuerpo haber sufrido innecesariamente. Todo ello bajo la vigilancia de las constantes vitales por el especialista anestesiólogo. Es por tanto una terapia segura que nuevamente gracias a la colaboración con el anestesista se convierte en poco dramática y muy alejada de los estigmas sociales que popularizaron películas como la citada.

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